martes, 2 de septiembre de 2008

Duende

Por hacerme sonreír cuando no me apetece, por ilusionarte cuando hablamos, por dejar que me crea que te chantajeo, por la camiseta, por la cabecera del blog, por venir a buscarme y traerme de vuelta, por las conversaciones a horas intempestivas, por poder oír tu voz, por abrazarme, por besarme, por ser sincera conmigo, por dejar que yo lo sea contigo, por tu paciencia, por los brindis vikingos, por acompañarme en mis caídas al infierno interior y sacarme de él aunque no te des cuenta, porque sonrío cuando te veo, por dejarme ir de copiloto, por cantar juntos las canciones que nadie se espera que cantemos, por dejarme acariciarte el cuello y ronronear, por nuestras peleas a puñetazos, por acabar dormidos en el coche, porque siempre te pierdes con el coche, porque sonríes y me contagias, por la chapa del fari, por ponerte nerviosa y cambiar de tema, por odiarme por Finlandia, por tener un Mac, porque te has ganado mi respeto, mi admiración, mi amistad, mi lealtad y mi cariño

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